Quién habla aquí
Me llamo Robert Asunción.
Dirijo una agencia de marketing, me paso el día en reuniones donde todo el mundo habla de resultados, y ayer perdí la paciencia en el tráfico como si no hubiera meditado un solo día en mi vida.
Eso último no es una confesión incómoda. Es el punto de partida.
La formación
Cien horas en Dharma Moon, Metta y psicología budista
Me formé como maestro de meditación en Dharma Moon, en su programa de cien horas. Después vinieron dos cosas más: una certificación en meditación Metta —la práctica de dirigir buena voluntad hacia los demás y, lo más difícil, hacia uno mismo cuando acaba de portarse mal— y formación en psicología budista, que es el marco que está debajo de todo lo que cuento en cada episodio.
Tres años intentando entender el budismo. Sin éxito total, por supuesto.
Entender algo es muchísimo más fácil que vivirlo. Y esa distancia —entre lo que sé un domingo leyendo y lo que hago un martes a las siete de la mañana— es de donde sale todo el material.
Por qué existe esto
Medito porque me ayuda a recordar que todo pasa
El enojo, el ego, la ansiedad, el tapón del tráfico y, por supuesto, el olor del baño del avión.
Y porque cada día encuentro una nueva razón para iluminarme… justo antes de perder la paciencia. Sigo convencido de que si el mundo meditara no existirían las guerras, aunque probablemente seguiríamos quejándonos del Wi-Fi.
Así que si buscas perfección, te equivocaste de templo. Si buscas una respiración, una risa y un poquito de calma, bienvenido.
La pregunta que más me hacen
¿Por qué una vaca para un podcast de meditación?
- Detenida
- La vaca (nosotros)
- Delito
- Querer controlar todo
- Reincidencia
- Diaria
- Coartada
- «Solo quería ayudar»
- Agravante
- Conoce perfectamente la teoría
Precisamente porque no parece el logo de un podcast de meditación. El territorio está lleno de lotos, Budas, montañas, piedras equilibradas, amaneceres, personas vestidas de blanco y rostros inexplicablemente serenos. Y este programa dice algo diferente: la práctica espiritual ocurre en medio de nuestra humanidad, no después de haberla resuelto.
Es un animal asociado con la tranquilidad y la mansedumbre, pero esta lleva una máscara de lucha libre. Ahí está toda la tensión del podcast: buscamos paz mientras seguimos luchando con nosotros mismos.
Además, la vaca es ligeramente absurda. Y el humor es importante porque permite hablar de ego, apego, miedo, relaciones, sufrimiento y muerte sin volver el contenido solemne o pretencioso.
La misma vaca puede estar meditando, celosa, enamorada, enfadada, haciendo terapia, leyendo a Buda, mirando compulsivamente Instagram, confesándose, intentando practicar Metta o teniendo una crisis existencial.
La vaca somos nosotros. Quiere iluminarse. Ha leído algunas cosas. Medita. Conoce perfectamente la teoría. Y cinco minutos después está otra vez metida en el mismo problema.
El estudio
Dónde se graba esto
- Dharma Moon · programa de 100 horas
- Certificación en meditación Metta
- Formación en psicología budista
- Agencia de marketing · Santo Domingo y Madrid
Apuntes de campo
Cosas que he aprendido sin querer
El mindfulness me ayuda a aceptar que no todos saben respetar el turno del ascensor.
Mindfulness es aceptar que tu maleta siempre será la última en salir.
No me iluminé, pero ya no discuto con Alexa.
Cuando tienes ganas de ir al baño, todos los semáforos son maestros espirituales.
Iluminarse no es tan fácil, especialmente cuando la impresora dice «sin papel» y tú sabes que sí hay papel.
Respira… el del carro de adelante también va a doblar algún día.
Estoy trabajando en mi paciencia. Pero la gente insiste en probar la versión beta.
El silencio interior es hermoso… hasta que el vecino prende el taladro.
El desapego suena hermoso hasta que lo aplicas al celular.
No hay karma instantáneo. Por eso existe el tráfico.
Estoy tratando de aceptar las cosas como son… pero las cosas no están cooperando.